El mundo de las máquinas solo puede ser mejor

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A estas alturas, a nadie le debe quedar ya duda de que el mundo va a ser de las máquinas en el medio plazo. Las máquinas se van integrando en nuestra sociedad y poco a poco, van a sustituir los trabajos que antes hacían las personas. Nuestras generaciones precedentes, mi abuelo y mis padres, cada uno en su etapa laboral, trabajaban los sábados, por ejemplo. Y antes que ellos, las vacaciones pagadas o el descanso semanal, fueron derechos adquiridos muy poco a poco. Hace 50 años, se trabajaba muchas más horas que ahora.

 

Sin embargo, cada vez más el aumento de la productividad hace que las horas de trabajo se reduzcan. De la jornada de 12 horas diarias, se pasó a la de 8 e incluso a 7 ahora en muchas ocasiones. Ahora, por ejemplo, mi hermano ya no trabaja los viernes por la tarde y conforme se integren las máquinas, y suba la productividad, trabajaremos menos.

 

Este aumento de la productividad es gracias a que el mundo está cada vez más tecnificado.

Ese mundo, tomado por las máquinas, que en el cine nos los muestran como apocalíptico (basta recordar películas como Mad Max o Terminator), al contrario de esto, solo puede ser mejor.

 

Los expertos tienen claro que será una realidad antes de lo imaginado: en un plazo de tres décadas, no será un ordenador el que nos domine. Pero sí que viviremos rodeados de inteligencia artificial y de robótica. De hecho, nuestra vida ya está regida por algoritmos de todo tipo y la inteligencia artificial ya complementa a la humana en múltiples campos, aunque muchas veces no seamos del todo conscientes.

 

No resulta tan lejano pensar en un futuro (más cerca de lo que creemos) donde los robots asuman tareas ahora reservadas a los humanos. Así, Según un estudio de la Universidad de Oxford, el 47% de los empleos en Estados Unidos podrían ser ocupados por robots en los próximos 10 años.

 

Pero, ¿cómo sería un entorno laboral sin orgullo, egoísmo, prepotencia, intolerancia, un mundo en el que las máquinas fueran total y absolutamente eficientes? Todo aquel que haya visto trabajar a un enjambre de robots, lo entenderá: así actúan los llamados call boots, que trabajan al unísono con una gran mayor eficiencia a la hora de hacer cualquier tarea, sin importar que uno lleve más peso o trabaje más, sea diferente o sea especial.

 

Es decir, un mundo en el que los humanos pudiéramos dejar de ser ‘humanos’ y ceder el protagonismo a las máquinas. Aquí el humano sería secundario a la hora de trabajar en equipo y de convivir.

 

No todos están de acuerdo en las ventajas de este ‘nuevo mundo robotizado’. lon Musk, fundador de Paypal y consejero delegado del fabricante de vehículos Tesla Motors y la compañía aeroespacial SpaceX (considerado como uno de los principales protagonistas de la innovación), pidió recientemente a los gobernantes de Estados Unidos mayor regulación y control sobre el desarrollo de la inteligencia artificial.

 

Lo cierto es que ese mundo solo podría traer ventajas. Imaginemos, en estos días más que nunca, si además ese mundo permitiera decir adiós a reyes y gobernantes y poder decir: “Bienvenidos call boots”. ¿No sería un mundo perfecto?

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